Sobrevivimos el finde contra todo pronóstico. Ni me acuerdo de lo que hicimos el sábado. Nos mudamos esta semana a la casa nueva, y elegimos el domingo por la mañana para llevar las penúltimas cajas antes del día M. M de mudanza, M de muebles, M de mecagoentodoquéganastengodequesetermine. Tras tres tandas de cajas, tres habitaciones enteras de cajas, todavía hay objetos que empaquetar en casa. No hablamos de los muebles, que gracias al cielo nos los van a llevar unos profesionales, con camión equipado con elevador y todo. Hablamos de toda la tralla que se puede acumular en tres años de vida, que parece no tener fin. Desde que comenzamos a empaquetar y mover tralla, hace casi un mes, he adelgazado considerablemente. No sé cuántos kilos, mi indicador es sólo cualitativo: los últimos pantalones vaqueros que compré. Me quedaban tipo cowboy/torero, bien apretaditos en la cintura y la entrepierna, haciendo que el michelín rebose por encima y que el paquete tuviera que embutirse en una de las perneras. Ahora me quedan holgados, y el paquete respira a sus anchas en el centro de gravedad de los pantalones, aliviado :). Se agradece el ejercicio, la verdad. Aprovecho para agradecer también a Jean-Marc, Filipe y Fred la ayuda recibida, especialmente a Jean-Marc, que cargó tantas cajas como los otros dos y yo juntos.
Ah, sí, ya me acuerdo de lo que hicimos el sábado. El domingo por la tarde celebrábamos el cumple de Caetana y necesitábamos hacer las compras. Como también necesitábamos hacer las compras mensuales para que nos las llevaran al nuevo piso el jueves y comprar una cocina de gas para poder cocinar lo que compramos, fuimos de a una gran superficie a otra y tiro porque me toca. Planazo. Tras dejar a las niñas en la cama, hicimos las gelatinas y empaquetamos lo que nos quedaba para el cumple y la mudanza del día siguiente, respectivamente, y pa la cama. Al día siguiente, después de la mudanza, pusimos a las niñas en la cama, hicimos los pinchos y la tortilla, despertamos a las niñas, fuimos a por hielo al laboratorio para las bebidas y a la casa nueva a por una manta y una mesa para el picnic, y nos teletransportamos al parque donde habíamos citado a todos los invitados. Preparamos todo a la velocidad de la luz, saludamos a los que iban llegando y, como nos olvidamos los vasos en casa, tuvimos que ir al supermercado más cercano (a unos 5 minutos en coche) a comprar más. Y luego vino una tarde muy agradable y sin más trabajo que el de poner a las niñas a hacer pis aquí y allá. No nos llovió y la hierba no estaba extremadamente húmeda. Tuvimos mucha suerte, las predicciones del tiempo durante toda la semana daban entre 20 y el 80 % de probabilidad de precipitación, dependiendo del día y de la fuente que se consultara. El pastel de cumpleaños lo hizo Joana, y estaba riquísimo. Las velas se quedaron con los vasos, así que tuvimos que pedir una prestada en la cafetería del parque. Los lacasitos se quedaron con las velas y los vasos, así que los niños se quedaron sin suplemento de chocolate. Teniendo en cuenta la sobreexcitación de Caetana y Carmen a la hora de irse para la cama, agradecimos el olvido. Los regalos fueron todos geniales. Y no tenemos ni una maldita foto de todo esto, porque la máquina se quedó con los vasos, las velas y los lacasitos. Así que cuelgo una foto preciosa que puse en facebook recientemente, de cuando Carmen se fue a ver a la Orquesta Metropolitana de Lisboa con la guardería.
Aún después de llegar a casa, bañar, dar de cenar a las niñas y acostarlas, limpiamos la casa y los cacharros del cumple. Mariana dijo, coincidiendo con mi propia percepción del domingo, que no sabía cómo se podían hacer tantas cosas en un mismo día. O sea, que el finde fue de locos y, aunque terminó genial, estamos más agotados aún que de costumbre. Nos levantamos muy tarde, y yo con un dolor de cabeza terrible. Nos arreglamos, preparamos la tralla diaria, a la que los lunes se le añaden las bolsas de las niñas, montamos apurados en el coche, y Mariana y yo apenas hablamos durante el viaje a la guardería. Y ahí es donde comienza la anécdota de Carmen, que refleja en gran medida lo que dije en mi post anterior y que justifica todo esta parrafada.
Carmen y Caetana estaban hablando animadamente entre ellas, mucho más descansadas que nosotros, claro. Carmen se puso a cantar canciones de la escuela, animando a Caetana a que se uniera. Pero Caetana rara vez colabora con Carmen en este tipo de asuntos. Se considera demasiado mayor para hacer ese tipo de cosas, o bien le da algo de vergüenza, o bien simplemente se encuentra en su mundo. Así que Carmen se volvió hacia sus silenciosos y autistas padres.
-Mamá, canta conmigo.
-No puedo, cariño, que mamá está conduciendo.
-Papá, canta conmigo.
-Carmen, papá está muy cansado y le duele la cabeza, así que no puede cantar ahora.
-A mí no me duele la cabeza, puedo cantar?.
Y se puso a cantar. Y todos nos pusimos a cantar.
segunda-feira, 25 de março de 2013
sexta-feira, 22 de março de 2013
Dia del Padre + 4º Cumpleaños de Caetana
Bueno, bueno, bueno. La segunda parte del carnaval no llega nunca al blog, y mientras tanto ya han pasado el cumpleaños de Caetana (a ser celebrado este finde) y el día del Padre. Así, como si nada. Ahí va la invitación al cumple, elaborada por Mariana con fotos de Madalena/Filipe.
Preciosa invitación, preciosas fotos. Ambas reflejan muy bien, creo, el aire soñador e introvertido que Caetana suele llevar puesto. Y van 4 añazos!!! Caetana ya se desviste sola para el baño o para poner el pijama, y dobla la ropa que da gusto verla. Escribe su nombre y el de Carmen perfectamente, y reconoce los nombres escritos de toda su clase, el mío y el de Mariana. Dibuja monigotes con manos y pies y el pelo que tengan los caracterizados, para mi desgracia (mi calvicie no se ha escapado al ojo avizor de mis niñas, que no pierden oportunidad de recordármela). Casas con chimenea humeante, ventanas, puertas, tejado; cielos con nubes, gaviotas y hasta estrellas sol y luna si fuera menester; mariposas, abejas y bichos varios. Colorea sin salirse. Hay que verla andar sola y bajar cuestas en la bici sin pedales que le cayó en reyes. Está incluso ayudando a poner y recoger la mesa, a mantener la casa ordenada, a cocinar. No del todo desinteresadamente, todo hay que decirlo. Cada vez que colabora pone una marca en un mapa de tareas que la lleva más cerca de unas gafas de sol :). Hey, no me mireis así, que esto no es explotación infantil, todos salimos ganando con el juego de las tareas :).
Mientras tanto, Carmen está a partes iguales encantandora y huracanada. Como andamos muy liados, la paciencia para la segunda faceta es de limitada a muy limitada. Carmen pasa más tiempo del que a todos nos gustaría castigada. Por otro lado, ya no usa pañal durante la siesta, y apenas se mea o caga encima. También se desviste casi sola, y protesta porque no quiere que la ayudemos, ni en eso ni en prácticamente nada. Dibuja canenes con ojos, orejas, nariz y boca, pero no parece gustarle dibujar. especialmente. Lo que de verdad le gusta es recortar y pegar, que se lo digan a los libros de la biblioteca. Hablando de libros, Carmen ya es capaz de contar sus historias preferidas, con o sin libro delante, y lo hace de maravilla. Es un poco perezosa a la hora de andar y subir las escaleras, pero está mejorando considerablemente, y ya conseguimos convencerla de que camine un poco más antes de que la llevemos a cuchus. Es solidaria, sincera, justa, cariñosa, alegre, extrovertida. Cuando dejó los pañales por las bragas, estaba tan contenta que se las enseñaba a toda persona que le sonriera por la calle... o el metro. Nunca niega haber hecho algo, aunque sepa que va a ser reñida por ello. Pide disculpas y da las gracias casi siempre y sin que se lo digas (Caetana nunca lo hizo con tanta frecuencia). El otro día llevó un mordisco y un golpe en la guardería, en lo que yo denominaría una oleada de justicia divina. Con la de mordiscos que ha repartido, el que un día nos venga herida de guerra me parece un precio bajo a pagar. Aunque se hace la víctima y busca mimos, no es una llorona como Caetana y no hace un mundo de sus heridas de guerra. Eso sí, perdona, pero no olvida :). Tiene una memoria que a veces da un poco de miedo.
Y porqué esta descripción de mis niñas? Porque hace tiempo que no escribo sobre ellas, y tanto trabajo y cotidianeidad no nos da mucho tiempo para pararnos y verlas. Verlas de verdad. Supongo que el día del padre debería servir para eso, además de para recordarte el berenjenal en el que te metiste hace 4 años :). Pasé una muy buena mañana con ellas en la guardería, que me hizo pensar y valorar más todo lo que ya sabía que nuestras hijas hacen tan bien... y recibí una recompensa en el proceso. Este año me ha tocado una carterita para documentos hecha con recortes de prensa y fotos relacionadas con mi trabajo y mis gustos por parte de Carmen. Por algún motivo Carmen cree que me encanta la nieve, a pesar de que nunca he tocado un esquí, y los coches, a pesar de que la que conduce el 90% de las veces es Mariana :). Y una corbata con un monigote que no sólo refleja lo calvo que estoy, sino que además da a entender que el poco pelo que me queda comienza a blanquear :). Pero llevé ambos regalos con orgullo todo el día del padre. Muchísimas gracias princesitas!!!.
Preciosa invitación, preciosas fotos. Ambas reflejan muy bien, creo, el aire soñador e introvertido que Caetana suele llevar puesto. Y van 4 añazos!!! Caetana ya se desviste sola para el baño o para poner el pijama, y dobla la ropa que da gusto verla. Escribe su nombre y el de Carmen perfectamente, y reconoce los nombres escritos de toda su clase, el mío y el de Mariana. Dibuja monigotes con manos y pies y el pelo que tengan los caracterizados, para mi desgracia (mi calvicie no se ha escapado al ojo avizor de mis niñas, que no pierden oportunidad de recordármela). Casas con chimenea humeante, ventanas, puertas, tejado; cielos con nubes, gaviotas y hasta estrellas sol y luna si fuera menester; mariposas, abejas y bichos varios. Colorea sin salirse. Hay que verla andar sola y bajar cuestas en la bici sin pedales que le cayó en reyes. Está incluso ayudando a poner y recoger la mesa, a mantener la casa ordenada, a cocinar. No del todo desinteresadamente, todo hay que decirlo. Cada vez que colabora pone una marca en un mapa de tareas que la lleva más cerca de unas gafas de sol :). Hey, no me mireis así, que esto no es explotación infantil, todos salimos ganando con el juego de las tareas :).
Mientras tanto, Carmen está a partes iguales encantandora y huracanada. Como andamos muy liados, la paciencia para la segunda faceta es de limitada a muy limitada. Carmen pasa más tiempo del que a todos nos gustaría castigada. Por otro lado, ya no usa pañal durante la siesta, y apenas se mea o caga encima. También se desviste casi sola, y protesta porque no quiere que la ayudemos, ni en eso ni en prácticamente nada. Dibuja canenes con ojos, orejas, nariz y boca, pero no parece gustarle dibujar. especialmente. Lo que de verdad le gusta es recortar y pegar, que se lo digan a los libros de la biblioteca. Hablando de libros, Carmen ya es capaz de contar sus historias preferidas, con o sin libro delante, y lo hace de maravilla. Es un poco perezosa a la hora de andar y subir las escaleras, pero está mejorando considerablemente, y ya conseguimos convencerla de que camine un poco más antes de que la llevemos a cuchus. Es solidaria, sincera, justa, cariñosa, alegre, extrovertida. Cuando dejó los pañales por las bragas, estaba tan contenta que se las enseñaba a toda persona que le sonriera por la calle... o el metro. Nunca niega haber hecho algo, aunque sepa que va a ser reñida por ello. Pide disculpas y da las gracias casi siempre y sin que se lo digas (Caetana nunca lo hizo con tanta frecuencia). El otro día llevó un mordisco y un golpe en la guardería, en lo que yo denominaría una oleada de justicia divina. Con la de mordiscos que ha repartido, el que un día nos venga herida de guerra me parece un precio bajo a pagar. Aunque se hace la víctima y busca mimos, no es una llorona como Caetana y no hace un mundo de sus heridas de guerra. Eso sí, perdona, pero no olvida :). Tiene una memoria que a veces da un poco de miedo.
Y porqué esta descripción de mis niñas? Porque hace tiempo que no escribo sobre ellas, y tanto trabajo y cotidianeidad no nos da mucho tiempo para pararnos y verlas. Verlas de verdad. Supongo que el día del padre debería servir para eso, además de para recordarte el berenjenal en el que te metiste hace 4 años :). Pasé una muy buena mañana con ellas en la guardería, que me hizo pensar y valorar más todo lo que ya sabía que nuestras hijas hacen tan bien... y recibí una recompensa en el proceso. Este año me ha tocado una carterita para documentos hecha con recortes de prensa y fotos relacionadas con mi trabajo y mis gustos por parte de Carmen. Por algún motivo Carmen cree que me encanta la nieve, a pesar de que nunca he tocado un esquí, y los coches, a pesar de que la que conduce el 90% de las veces es Mariana :). Y una corbata con un monigote que no sólo refleja lo calvo que estoy, sino que además da a entender que el poco pelo que me queda comienza a blanquear :). Pero llevé ambos regalos con orgullo todo el día del padre. Muchísimas gracias princesitas!!!.
| Con Caetana se trataba de pintar, colorear y firmar su perfil. Nos gustó tanto que le pusimos también un fondo de día soleado. |
| Corbatón!!! A la gente del curro le encantó. Ahora todo el mundo sabe que son mis princesitas!!! |
domingo, 10 de fevereiro de 2013
Carnaval, carnaval... Parte I
Como avancé en el post previo, este año estábamos sobre aviso en cuanto nos acercamos al carnaval, y nos dió tiempo a elaborar los trajes y hacer los deberes. Ejem. Ejem. Se me ha atragantado algo en los dedos. Le dió tiempo a Mariana, quería decir. En un momento dado, Mariana decidió unilateralmente, pero con gran sentido común y de la estética, que las niñas iban a ir disfrazadas de caperucita roja (Caetana) y de india (Carmen). Por otro lado, en la escuela nos pidieron además que el día antes del carnaval lleváramos un sombrero fabricado con material reciclado. Mi tarea se redució... uyuyuy como anda mi español... se redujo a hacer estos sombreros y la cinta de la india de Carmen. Disculpen los posibles errores e interrupciones, pero ayer Mariana y yo nos fuimos de cumpleaños (el de una amiga), a bailar hasta las 5 de la mañana, por primera vez en siglos, y la resaca está siendo cojonuda. Para encima se podía fumar en el local y tengo las vías respiratorias como para dar de comer a los peces.
Iba diciendo que yo hice sombreros y Mariana todo lo demás. Déjenme comenzar por lo mío, que soy un mimaduco. Los sombreros de reciclaje. Cuando Mariana me lo dijo, se me pasaron varias cosas por la cabeza de forma secuencial. La primera, menuda pereza, no tengo cosas mejores que hacer que urgar en la basura para hacer un gorro de un día. Preferiría que me pegaran una paliza. Lo que me llevó a pensar en las mazas de gomaespuma que Nicolas regaló a Carmen y Caetana en reyes, que serían de gomaespuma pero dolían un huevo y medio. Las cuales me llevaron a pensar en todos los Conan que me leí en mi vida. Para los no familiares con esta leyenda del comic, se trata de un bárbaro del norte que es un aventurero, un pirata, un mercenario y finalmente un rey. El mundo de Conan se parece al mundo real pero antiguo, mezclando en un mismo tiempo todas las civilizaciones que alguna vez han existido en la faz de La Tierra. Así, podemos encontrar reinos que parecen la África negra, Egipto y sus faraones, la Roma o Grecia clásicas, civilizaciones prehistóricas... y reinos precolombinos: Mayas e Incas. Y a estos últimos me recordaron las mazas de Nicolas. Así que decidía hacer dos coronas Incas/Mayas para las niñas. Fácil, conveniente y original. Con una caja de pizza y una de pañales, dos bolsas de promoción de la aerolínea portuguesa TAP y unos CDs hicimos la base. Mariana cosió los bordes con su nueva y reluciente máquina de coser, lo que le dió buena consistencia al invento:
Una vez tenemos la base, hicimos los detalles. Unas chapas de cerveza, un corcho partido en rodajas, papel de aluminio, los restos del envoltorio de un medicamento y un poco de plastilina. Las niñas ayudaron en todo el proceso, y demostraron tener dotes de carpintera.
Y el resultado de tan duro trabajo fue el siguiente:
... no se pierdan los próximos episodios de Carnaval, carnaval!!!
Iba diciendo que yo hice sombreros y Mariana todo lo demás. Déjenme comenzar por lo mío, que soy un mimaduco. Los sombreros de reciclaje. Cuando Mariana me lo dijo, se me pasaron varias cosas por la cabeza de forma secuencial. La primera, menuda pereza, no tengo cosas mejores que hacer que urgar en la basura para hacer un gorro de un día. Preferiría que me pegaran una paliza. Lo que me llevó a pensar en las mazas de gomaespuma que Nicolas regaló a Carmen y Caetana en reyes, que serían de gomaespuma pero dolían un huevo y medio. Las cuales me llevaron a pensar en todos los Conan que me leí en mi vida. Para los no familiares con esta leyenda del comic, se trata de un bárbaro del norte que es un aventurero, un pirata, un mercenario y finalmente un rey. El mundo de Conan se parece al mundo real pero antiguo, mezclando en un mismo tiempo todas las civilizaciones que alguna vez han existido en la faz de La Tierra. Así, podemos encontrar reinos que parecen la África negra, Egipto y sus faraones, la Roma o Grecia clásicas, civilizaciones prehistóricas... y reinos precolombinos: Mayas e Incas. Y a estos últimos me recordaron las mazas de Nicolas. Así que decidía hacer dos coronas Incas/Mayas para las niñas. Fácil, conveniente y original. Con una caja de pizza y una de pañales, dos bolsas de promoción de la aerolínea portuguesa TAP y unos CDs hicimos la base. Mariana cosió los bordes con su nueva y reluciente máquina de coser, lo que le dió buena consistencia al invento:
Una vez tenemos la base, hicimos los detalles. Unas chapas de cerveza, un corcho partido en rodajas, papel de aluminio, los restos del envoltorio de un medicamento y un poco de plastilina. Las niñas ayudaron en todo el proceso, y demostraron tener dotes de carpintera.
Y el resultado de tan duro trabajo fue el siguiente:
... no se pierdan los próximos episodios de Carnaval, carnaval!!!
sábado, 9 de fevereiro de 2013
Collages con fieltro
Estoy escribiendo desde el ordenador de Mariana, rápidamente porque las
niñas se han levantado y están en plena borágine destructiva. Mariana
está en la cama, y voy a ver si me las llevo a dar un paseo por ahí,
porque hoy no hay piscina. Las últimas semanas han sido un lío, os iréis
dando cuenta a lo largo de los próximos 3-4 posts, y las que llegan
tienen toda la pinta de continuar por el mismo camino. Las causas del
lío pasado han sido la preparación del carnaval; la otitis
ultravirulenta de Caetana; el breve pero intenso constipado de Carmen;
y, claro está, el trabajo, que hemos tenido que encajar como podíamos en
los breves intervalos quye nos dejaban las enfermas y los disfraces.
Las causas del lío futuro son el trabajo atrasado; el carnaval, que
nunca se acaba (el martes que viene es el carnaval oficial); y las
visitas, que nos vienen todas la semana que viene, unas de Cádiz y otras
de Alemania. Con la excepción de la enfermedad de las niñas, que las hizo despertarse entre 2 y 6 veces durante toda una semana, el resto de los líos son bienvenidos y extremadamente placenteros. Pero ya lo iréis viendo en los siguientes posts. Este post era sólo para mostrar un par de obras de arte que Caetana hizo esta semana, mientras se recuperaba de la otitis. Las hizo con fieltro (no sé como se llama en castellano), aunque los ojos son pre-hechos. Los habíamos comprado para hacer marionetas de dedo, pero han encontrado un uso mejor. Muy proximamente: Carnaval, carnaval....
quarta-feira, 23 de janeiro de 2013
Histórias da Carmen #9
No outro dia, enquanto estávamos a fazer o almoço, estavam as nossas pequenas a brincar na sua cozinha de brincar. num momento chega-nos à cozinha a Carmen com uma chávena de chá e diz:
- Toma Cariño! (Dirigindo-se ao Fede)
Depois vai para dentro e quando volta com outra chávena na mão diz:
- Toma Cuchicu! (Dirijindo-se a mim)
Nós não podiamos aguentar as gargalhadas!!!! Que esperta! ;)))))
- Toma Cariño! (Dirigindo-se ao Fede)
Depois vai para dentro e quando volta com outra chávena na mão diz:
- Toma Cuchicu! (Dirijindo-se a mim)
Nós não podiamos aguentar as gargalhadas!!!! Que esperta! ;)))))
domingo, 20 de janeiro de 2013
Una de meones y pañales
Llueve a cántaros y vientos de hasta 120 kilometros por hora, tormentón. Las niñas están durmiendo la siesta, y Mariana se ha quedado frita en el sofá. Aprovecho el mal tiempo y la pausa en lo cotidiano para escribir una entradita, no vaya a ser que se nos quede el blog en desuso de nuevo. Con el año que pasamos, de idas y venidas, de estreses estúpidos y proyectos fallidos, pero también de sentimientos intensos y decisiones emocionantes, nos hemos despistado un poco. Y, de repente, Carmen ya no usa pañales.
Caetana hizo la transición en verano, de modo que los pocos accidentes que hubo se resolvían fácilmente, en casa o en la calle. Se podía dejar a la niña en pelota picada en la calle, que no pillaba un resfriado. La ropa se secaba rápidamente. Gran parte de la transición la vivió en la playa, de modo que las meaditas de Caetana pasaban desapercibidas al lado de la inmensidad acuática del Océano Atlántico. Tal vez el echo de ser invierno haya contribuído a que no nos hayamos hecho a la idea de que Carmen ya estaba en edad de dejar los pañales. Por eso, cuando el otro día nos dijeron en la guardería que empezáramos a llevar bragas y a intentar que Carmen hiciera pis y caca en el baño, no estábamos muy convencidos. Nos desperezamos un poco, y le quitamos los pañales en casa. Todas las alfombras fueron meadas en mayor o menor medida. Se podían hacer escenas de CSI con la direccionalidad de los chorros de pis de Carmen por los pasillos. A veces nos avisaba, ya demasiado tarde, de que tenía pis, y nos encontrábamos con un regalito en las bragas. A veces el regalito viajaba hacia el sur por dentro de los leotardos, y nosotros teníamos que ir a la caza del tesoro. En fin, que Mariana y yo nos miramos y dijimos: los de la guardería son tontos, esta niña no está lista para dejar los pañales. Lo comentamos con la educadora y con las asistentes, y nos dijeron que tuviéramos confianza, que Carmen estaba lista, pero que teníamos que anticiparnos a ella. Que pusieramos en el perico a Carmen cuando lleváramos a Caetana al baño; que la pusiéramos en el perico antes y después de cada comida; que le preguntáramos si quería ir al baño con mayor frecuencia... Así lo hicimos, y añadimos el aliciente que hizo de nuestro perico una obra de referencia internacional en materia de collage ya en los tiempos de Caetana. Las pegatinas (véanse las fotos).
Cada vez que Carmen fuera al orinal e hiciera algo -grande o pequeño-, podía pegar una pegatina en él. Teníamos unas de las princesitas Disney, óptimas para nuestros objetivos. Meada, pegatina y fiesta, hasta Caetana venía a felicitar a Carmen y le ayudaba a poner las pegatinas. Despedíamos el material en su viaje al mar, mirando todos por la baza abajo. Y en dos días ya llevábamos y traíamos a Carmen sin pañal de la escuela, en coche o en metro, con o sin muda de ropa, con los cojones de corbata siempre, pero valientes ante la posible adversidad de un asiento de metro meado o ir perfumados para casa. Somos padres o ratones?
Carmen va por el mismo camino que Caetana, un adiós a los pañales rápido y conciso. Si bien Caetana ha recaído y ahora lleva pañal por la noche. Se meaba 2 de cada 3 noches y no nos daban las lavadoras ni las sábanas/mantas para tanto meo. Ahora ya se mea sólo 1 de cada 3, pero aún no nos atrevemos a quitarle el pañal nocturno, porque cuando lo hemos hecho han vuelto las series de 2/3 y 3/3. Yo mismo fui un meón hasta tarde, espero que nuestras hijas abandonen esta tradición familiar antes de lo que lo hice yo, porque no vamos a ganar pa pañales o detergente de lavadora. Si no, pues nada, a tener paciencia como la tuvieron mis padres antes que yo... y ellos tenían a cuatro no a dos... y colchones de lana... ya me estoy desviando del tema... a lo que voy: pero qué orgullosos estamos de Carmen, por dios!!!
Caetana hizo la transición en verano, de modo que los pocos accidentes que hubo se resolvían fácilmente, en casa o en la calle. Se podía dejar a la niña en pelota picada en la calle, que no pillaba un resfriado. La ropa se secaba rápidamente. Gran parte de la transición la vivió en la playa, de modo que las meaditas de Caetana pasaban desapercibidas al lado de la inmensidad acuática del Océano Atlántico. Tal vez el echo de ser invierno haya contribuído a que no nos hayamos hecho a la idea de que Carmen ya estaba en edad de dejar los pañales. Por eso, cuando el otro día nos dijeron en la guardería que empezáramos a llevar bragas y a intentar que Carmen hiciera pis y caca en el baño, no estábamos muy convencidos. Nos desperezamos un poco, y le quitamos los pañales en casa. Todas las alfombras fueron meadas en mayor o menor medida. Se podían hacer escenas de CSI con la direccionalidad de los chorros de pis de Carmen por los pasillos. A veces nos avisaba, ya demasiado tarde, de que tenía pis, y nos encontrábamos con un regalito en las bragas. A veces el regalito viajaba hacia el sur por dentro de los leotardos, y nosotros teníamos que ir a la caza del tesoro. En fin, que Mariana y yo nos miramos y dijimos: los de la guardería son tontos, esta niña no está lista para dejar los pañales. Lo comentamos con la educadora y con las asistentes, y nos dijeron que tuviéramos confianza, que Carmen estaba lista, pero que teníamos que anticiparnos a ella. Que pusieramos en el perico a Carmen cuando lleváramos a Caetana al baño; que la pusiéramos en el perico antes y después de cada comida; que le preguntáramos si quería ir al baño con mayor frecuencia... Así lo hicimos, y añadimos el aliciente que hizo de nuestro perico una obra de referencia internacional en materia de collage ya en los tiempos de Caetana. Las pegatinas (véanse las fotos).
Cada vez que Carmen fuera al orinal e hiciera algo -grande o pequeño-, podía pegar una pegatina en él. Teníamos unas de las princesitas Disney, óptimas para nuestros objetivos. Meada, pegatina y fiesta, hasta Caetana venía a felicitar a Carmen y le ayudaba a poner las pegatinas. Despedíamos el material en su viaje al mar, mirando todos por la baza abajo. Y en dos días ya llevábamos y traíamos a Carmen sin pañal de la escuela, en coche o en metro, con o sin muda de ropa, con los cojones de corbata siempre, pero valientes ante la posible adversidad de un asiento de metro meado o ir perfumados para casa. Somos padres o ratones?
Carmen va por el mismo camino que Caetana, un adiós a los pañales rápido y conciso. Si bien Caetana ha recaído y ahora lleva pañal por la noche. Se meaba 2 de cada 3 noches y no nos daban las lavadoras ni las sábanas/mantas para tanto meo. Ahora ya se mea sólo 1 de cada 3, pero aún no nos atrevemos a quitarle el pañal nocturno, porque cuando lo hemos hecho han vuelto las series de 2/3 y 3/3. Yo mismo fui un meón hasta tarde, espero que nuestras hijas abandonen esta tradición familiar antes de lo que lo hice yo, porque no vamos a ganar pa pañales o detergente de lavadora. Si no, pues nada, a tener paciencia como la tuvieron mis padres antes que yo... y ellos tenían a cuatro no a dos... y colchones de lana... ya me estoy desviando del tema... a lo que voy: pero qué orgullosos estamos de Carmen, por dios!!!
quarta-feira, 9 de janeiro de 2013
Procrastinar existe en español
Procrastinate es un verbo inglés de origen latino, pero nosotros de algún modo hemos perdido la palabra. Es decir, procrastinar está en el diccionario de la Real Academia, pero nunca la he oído ni leído más que en inglés. Con lo útil que es!. Significa hacer cosas irrelevantes cuando se tienen cosas más importantes que hacer. Por ejemplo, escribir en un blog cuando estamos en horario de trabajo; jugar al risk on-line cuando deberíamos estar preparando la documentación para registrar el matrimonio en España; leer a Ludlum en mi nuevo y flamante Kindle cuando debería estar comprando mi próximo billete para Asturias.
Hemos vuelto de unas navidades geniales entre Lisboa y Asturias. Se lo crean o no, unas navidades que han sabido a vacaciones. Pero aquí estamos, procrastinando, con pocas ganas de currar y muchas de saturarme de ocio. Este año fue muy duro, mucho estrés, mucho trabajo y rentabilidad limitada, eufemísticamente hablando. No tengo claro que la parte económica compense los esfuerzos que hemos hecho. Con la moral por los suelos, teníamos poca esperanza de que terminara bien. Así que en un momento de locura, decidimos tomar al destino por los h*(/&%$ y compramos un conejito para la escuela, porque el anterior se había muerto hace un mes. Como en la escuela no estaban preparados para la sorpresa, el conejito tuvo que quedarse en nuestra casa una semana, y su estancia será recordada por todos, por mucho tiempo. Hasta por Carolina, nuestra gata, que hizo buenas migas con él rápidamente. Caetana dijo al respecto: "Ah!! Mamá, si Carolina es una menina, y el conejito es un menino... será que se casarán?". Tres años, ojo al dato.
La cena de navidad estaba riquísima y la compañía -la familia de Mariana- encantadora, pero poco pude comer, beber o hablar, porque me asaltaron unas anginas como no veía desde mi niñez. Me tuve que echar en la cama, febril, durante buena parte de la cena, levantándome sólo para ver a las niñas abrir los regalos. Los regalos fueron estupendos. Las niñas rasgaron papel de regalo como para una boda!!! Recibieron colores y cuadernos, un kit para cultivar flores, ropa, puzzles,... pero creo que el regalo de Filipe y Madalena, la hermana de Mariana, merece una mención especial. Hicieron un cuaderno de colorear a partir de fotos de los primos. Los portugueses, obviamente, porque mi familia parece un poco reticente a repoblar el planeta. Básicamente, magnificaron fotos de los primos, calcaron las líneas principales por ordenador, y dejaron el resto en blanco. De esta forma da para reconocer a los primos y al mismo tiempo tienen espacios para colorear con gran detalle. La locura para las niñas.
Al día siguiente yo no había mejorado mucho, y a Caetana le encontramos las primeras ampollas de lo que, poco después descubriríamos, era Varicela. Como consecuencia, no pudimos asistir a la comida de navidad de los tíos de Mariana. Comimos una triste merluza cocida con patatas, sólos en casa. No sé si mis anginas me alteraron la percepción o no, pero sentí la comida un poco desangelada y sin sabor. No es lo mismo pasar las navidades sin follón!!! Nos planteamos postergar el viaje a Asturias, y avisamos a todo el mundo para que no nos esperaran en la fecha prevista, lo cual tampoco fue agradable. Parecía que se nos torcía la navidad, adecuado colofón para un año de m&$?^*!!!. Sin embargo, Caetana pasó por la varicela sin fiebre, sin rascarse y sin gran número de ampollas, lo cual nos animó a retomar nuestros planes de viaje. El antiviral que le dimos probablemente ayudó a aliviar los síntomas. Cinco o seis días más tarde le tocó el turno a Carmen, pero esta vez, alertados, comenzamos el tratamiento en cuanto apareció la primera ampolla. La diferencia con respecto a Caetana fue notable. No sólo no tuvo fiebre ni picores ni nada, sino que el número de ampollas fue varias veces menor que el de Caetana. Así que con Carmen todavía infecciosa y Caetana recuperando, nos fuimos para Asturias el mismo 31.
Salimos muy tarde, a eso de las dos de la tarde, y en España es una hora más que en Portugal. Lluvia torrencial todo el viaje, visibilidad baja o nula. El tiempo en minutos y el metereológico estaban en nuestra contra, y todo parecía indicar que íbamos a tomar las uvas/aceitunas en alguna estación de servicio. Además, el camino de Lisboa a Asturias es cuesta arriba. Pasamos del nivel del mar a subir la meseta y atravesar los Picos de Europa, para luego bajar brevemente. Y, a pesar de todo, no nos preguntéis cómo, llegamos a las 23 horas a Morente, donde todos estaban todavía cenando. Habíamos cenado algo, pero no pudimos resistir atacar los langostinos y la ternera mientras nuestras niñas hacían de señuelo para la marabunta que es mi familia, atrayendo toda su atención. Comimos las uvas, hasta Caetana lo consiguió, toda concentrada. Abrazamos a amigos y familiares, llamamos por teléfono a los que no estaban ahí, charlamos un poco con los que iban llegando y despedíamos a los que se iban yendo... y 850 kilómetros, 7 langostinos, 12 uvas y una hora más tarde dejamos a las niñas a dormir en Morente y nos fuimos a tomar una cerveza con los amigotes a Oviedo. Aguantamos hasta las 5 de la mañana, y dormimos hasta las 12-13h del día siguiente. Como chavalucos, vamos.
Los siguientes días fueron bastante relajados en general. Vimos a un montón de gente, si bien no a todos (a los que nos faltaron, los compensaremos de algún modo). Nos pusimos un poco al día. Laura quiere volver a currar desesperadamente, Popi está pa parir, Mario y Petra se nos casan, la prima Ana va a buscar trabajo en Lyon, David es un golfo y un mujeriego, Guille volvió con Brandy, Valen es nivel 59 de nuestro juego favorito, Jeza se puso aparato en los dientes y le da vergüenza enseñarlo, Miguel no encuentra curro en Londres, Jose tiene un amago de ernia, Guille el de mi labo está estudiando medicina en Hungría y ha engordado un yo, Elsa está intentando adecuarse al nuevo curro, Ana y Marcos como siempre, muy guapos y simpatiquísimos. Bebimos sidra como esponjas. Comimos como glotones. Dormimos como lirones. Vidorra.
Las niñas estaban eufóricas, en parte debido a una sobredosis de chocolate y otras delicatessen, pero sobre todo a la atención que recibían de todos. Se acostaron todos los días a las 12 de la noche, y dormían hasta bien entrada la mañana, totalmente agotadas. Carmen en particular se expandía, como el universo. Estaba en todas partes, y no paraba de hablar. A partir del segundo día, Caetana decidió encerrarse en el cuarto del tío Dami, donde tenía una mesa para pintar, cortar y pegar justo en frente de una televisión. Tranquilidad y sosiego, sin una Carmen que la interrumpa o le robe las cosas o le ponga la mano enfrente del monitor. Claramente necesitaba espacio, y el único momento que tenía para ella sola es cuando llegaban a casa de Fiquin y Badiqui y se metía en la habitación a hacer sus labores. Pero al margen de esos momentos de autismo voluntario, Caetana estaba encantada con todo. Vieron y dieron de comer a las cabras y las vacas y los hurones. Pusieron las catiuscas, bajaron al río con el abuelo Fiquin, subieron monte arriba, buscaron piñas, castañas y bellotas. Fueron a la cabalgata de Reyes con Fiquin y Candela, vieron camellos y patos y les tiraron caramelos. Se tomaron un batido de chocolate. De los reyes ni hablamos: se pasaron 3 pueblos. No cabían en el coche. Los regalos estrella fueron las bolsas y las muñecas hechas a mano por la bisabuelita Carmen, la bicicleta sin pedales de Caetana, y la casa de muñecas de Carmen, regalos que no han tenido descanso desde entonces. Pero no sólo. Mariana y yo todavía estamos recuperándonos del shock de mi Kindle y su máquina de coser. Estábamos tan ahí, que las fotos las sacó todas Candela, así que no hay documento gráfico de nuestro apabullamiento. Nos encantó todo, y mereció la pena el coche abarrotado.
El viaje de vuelta fue rapidísimo, creo que batimos record, unas 8 horas con parada pa cenar y todo. El tiempo genial. Todo cuesta abajo. Llegamos a Lisboa a las 23 h, cuando habíamos salido a las 15 h, pero recordad que en Portugal es una hora menos!!!. Mientras Mariana organizaba las cosas y las niñas, yo descargué todo el coche (3 pisos sin ascensor, para los nuevos en el blog). Todos jugamos un poco con nuestros regalos, y nos fuimos para la cama derrengados. Al día siguiente había escuela, trabajo, etc... Pero, por si no os lo esperábais, os comunico que hicimos poco o nada. En resumen, una gran entrada en el año 2013, que promete ser duro pero bonito.
Hay un episodio del viaje que tengo que describir o quedará olvidado en los anales de nuestra historia, y es demasiado bueno como para desaparecer en el olvido. Entre las cabras de Morente había una que tenía un defecto neural o muscular de nacimiento. El caso es que anda a trompicones, como borracha, no coordina bien las cuatro patas y apenas puede mover la cabeza, porque el cuello lo tiene corto, tenso y ladeado. Mientras el resto de cabras corre y salta por los peñascos como dardos, ésta renquea cuesta arriba y rueda cuesta abajo. Sólo Dios sabe cómo es posible que esté viva. Pero ahí está. Una vez, saliendo de Morente, nos la encontramos en medio de la carretera, muy lejos del redil y del resto de las cabras, con todo un monte por en medio. "Pobre", dijo Mariana. "Tenemos que cogerla y llevarla de vuelta". "No sé, Mariana, me da la impresión de que no va a ser tan fácil atraparla", dije yo. Pero a pesar de todo paramos el coche, y nos bajamos a coger a la cabrita. Cuál es mi sorpresa cuando veo que la pobre cabrita viene renqueando hacia nosotros con paso torpe pero firme, poquito a poco. Cuando casi la tengo a distancia de mis manos, la cabrita frena en seco y se da la vuelta, todo esto a cámara lenta, pero lo suficientemente rápido como para escapar a mi agarre. Yo la sigo, acelerando un poco el paso, pero no mucho para no asustarla, pobre cabrita. Y ella acelera a mi propio ritmo. La rozo con las yemas de los dedos constantemente, pero no consigo alcanzarla. Habéis perseguido alguna vez una gallina? La misma impresión, tú. Está ahí, al alcance de mi mano, es una puta gallina con un cerebro de garbanzo... así que porqué no puedo cogerla? Y no puedes, tú. Así que me dejo de sutilezas y me pongo a correr detrás de ella, directamente y sin calentamientos. Y la puta cabra se lanza a la carrera, se cae, da tres vueltas por el suelo, se pone de pie, sigue corriendo y aún no la pillo, joder. Ahora se encuentra parada, mirándome a unos 2 metros de distancia. Vuelve a acercarse a mí, lentamente y con su andar bebido. Le digo a Mariana que la acorrale por la derecha, porque estamos en cuesta arriba y le va a costar subir. La cabra se pone al alcance de mi mano, pero cuando la alargo rápidamente se da la vuelta, pega un brinco de 2 metros y se pone a correr hacia el monte, lejos de Mariana y de mi, como si nada. Mariana y yo nos miramos atónitos, nos volvemos al coche frustrados e impresionados por la habilidad de la puta cabra tullida, y cuando estamos listos para irnos, miramos por la ventana. La cabra minusválida estaba ya a mitad de monte arriba. Cágate, lorito. Mariana y yo creemos que se lo hace, que se ha montado el rollo de la minusvalía para dar pena o algo. Humillados, los macacos de cerebro pseudosuperior nos fuimos a tomar unas sidras para olvidar nuestra torpeza, aunque esta sea una historia para recordar y representar por décadas, casi sacada de "El arte de la guerra" de Sun Tzu: "Nunca subestimes a tu oponente" o algo así.
Y para terminar con otra nota alegre, y ya que no tenemos muchas fotos de lo relatado, ahí van unas fotos guapas de las niñas y nuestras. Feliz año 2013!!!
Hemos vuelto de unas navidades geniales entre Lisboa y Asturias. Se lo crean o no, unas navidades que han sabido a vacaciones. Pero aquí estamos, procrastinando, con pocas ganas de currar y muchas de saturarme de ocio. Este año fue muy duro, mucho estrés, mucho trabajo y rentabilidad limitada, eufemísticamente hablando. No tengo claro que la parte económica compense los esfuerzos que hemos hecho. Con la moral por los suelos, teníamos poca esperanza de que terminara bien. Así que en un momento de locura, decidimos tomar al destino por los h*(/&%$ y compramos un conejito para la escuela, porque el anterior se había muerto hace un mes. Como en la escuela no estaban preparados para la sorpresa, el conejito tuvo que quedarse en nuestra casa una semana, y su estancia será recordada por todos, por mucho tiempo. Hasta por Carolina, nuestra gata, que hizo buenas migas con él rápidamente. Caetana dijo al respecto: "Ah!! Mamá, si Carolina es una menina, y el conejito es un menino... será que se casarán?". Tres años, ojo al dato.
La cena de navidad estaba riquísima y la compañía -la familia de Mariana- encantadora, pero poco pude comer, beber o hablar, porque me asaltaron unas anginas como no veía desde mi niñez. Me tuve que echar en la cama, febril, durante buena parte de la cena, levantándome sólo para ver a las niñas abrir los regalos. Los regalos fueron estupendos. Las niñas rasgaron papel de regalo como para una boda!!! Recibieron colores y cuadernos, un kit para cultivar flores, ropa, puzzles,... pero creo que el regalo de Filipe y Madalena, la hermana de Mariana, merece una mención especial. Hicieron un cuaderno de colorear a partir de fotos de los primos. Los portugueses, obviamente, porque mi familia parece un poco reticente a repoblar el planeta. Básicamente, magnificaron fotos de los primos, calcaron las líneas principales por ordenador, y dejaron el resto en blanco. De esta forma da para reconocer a los primos y al mismo tiempo tienen espacios para colorear con gran detalle. La locura para las niñas.
Al día siguiente yo no había mejorado mucho, y a Caetana le encontramos las primeras ampollas de lo que, poco después descubriríamos, era Varicela. Como consecuencia, no pudimos asistir a la comida de navidad de los tíos de Mariana. Comimos una triste merluza cocida con patatas, sólos en casa. No sé si mis anginas me alteraron la percepción o no, pero sentí la comida un poco desangelada y sin sabor. No es lo mismo pasar las navidades sin follón!!! Nos planteamos postergar el viaje a Asturias, y avisamos a todo el mundo para que no nos esperaran en la fecha prevista, lo cual tampoco fue agradable. Parecía que se nos torcía la navidad, adecuado colofón para un año de m&$?^*!!!. Sin embargo, Caetana pasó por la varicela sin fiebre, sin rascarse y sin gran número de ampollas, lo cual nos animó a retomar nuestros planes de viaje. El antiviral que le dimos probablemente ayudó a aliviar los síntomas. Cinco o seis días más tarde le tocó el turno a Carmen, pero esta vez, alertados, comenzamos el tratamiento en cuanto apareció la primera ampolla. La diferencia con respecto a Caetana fue notable. No sólo no tuvo fiebre ni picores ni nada, sino que el número de ampollas fue varias veces menor que el de Caetana. Así que con Carmen todavía infecciosa y Caetana recuperando, nos fuimos para Asturias el mismo 31.
Salimos muy tarde, a eso de las dos de la tarde, y en España es una hora más que en Portugal. Lluvia torrencial todo el viaje, visibilidad baja o nula. El tiempo en minutos y el metereológico estaban en nuestra contra, y todo parecía indicar que íbamos a tomar las uvas/aceitunas en alguna estación de servicio. Además, el camino de Lisboa a Asturias es cuesta arriba. Pasamos del nivel del mar a subir la meseta y atravesar los Picos de Europa, para luego bajar brevemente. Y, a pesar de todo, no nos preguntéis cómo, llegamos a las 23 horas a Morente, donde todos estaban todavía cenando. Habíamos cenado algo, pero no pudimos resistir atacar los langostinos y la ternera mientras nuestras niñas hacían de señuelo para la marabunta que es mi familia, atrayendo toda su atención. Comimos las uvas, hasta Caetana lo consiguió, toda concentrada. Abrazamos a amigos y familiares, llamamos por teléfono a los que no estaban ahí, charlamos un poco con los que iban llegando y despedíamos a los que se iban yendo... y 850 kilómetros, 7 langostinos, 12 uvas y una hora más tarde dejamos a las niñas a dormir en Morente y nos fuimos a tomar una cerveza con los amigotes a Oviedo. Aguantamos hasta las 5 de la mañana, y dormimos hasta las 12-13h del día siguiente. Como chavalucos, vamos.
Los siguientes días fueron bastante relajados en general. Vimos a un montón de gente, si bien no a todos (a los que nos faltaron, los compensaremos de algún modo). Nos pusimos un poco al día. Laura quiere volver a currar desesperadamente, Popi está pa parir, Mario y Petra se nos casan, la prima Ana va a buscar trabajo en Lyon, David es un golfo y un mujeriego, Guille volvió con Brandy, Valen es nivel 59 de nuestro juego favorito, Jeza se puso aparato en los dientes y le da vergüenza enseñarlo, Miguel no encuentra curro en Londres, Jose tiene un amago de ernia, Guille el de mi labo está estudiando medicina en Hungría y ha engordado un yo, Elsa está intentando adecuarse al nuevo curro, Ana y Marcos como siempre, muy guapos y simpatiquísimos. Bebimos sidra como esponjas. Comimos como glotones. Dormimos como lirones. Vidorra.
Las niñas estaban eufóricas, en parte debido a una sobredosis de chocolate y otras delicatessen, pero sobre todo a la atención que recibían de todos. Se acostaron todos los días a las 12 de la noche, y dormían hasta bien entrada la mañana, totalmente agotadas. Carmen en particular se expandía, como el universo. Estaba en todas partes, y no paraba de hablar. A partir del segundo día, Caetana decidió encerrarse en el cuarto del tío Dami, donde tenía una mesa para pintar, cortar y pegar justo en frente de una televisión. Tranquilidad y sosiego, sin una Carmen que la interrumpa o le robe las cosas o le ponga la mano enfrente del monitor. Claramente necesitaba espacio, y el único momento que tenía para ella sola es cuando llegaban a casa de Fiquin y Badiqui y se metía en la habitación a hacer sus labores. Pero al margen de esos momentos de autismo voluntario, Caetana estaba encantada con todo. Vieron y dieron de comer a las cabras y las vacas y los hurones. Pusieron las catiuscas, bajaron al río con el abuelo Fiquin, subieron monte arriba, buscaron piñas, castañas y bellotas. Fueron a la cabalgata de Reyes con Fiquin y Candela, vieron camellos y patos y les tiraron caramelos. Se tomaron un batido de chocolate. De los reyes ni hablamos: se pasaron 3 pueblos. No cabían en el coche. Los regalos estrella fueron las bolsas y las muñecas hechas a mano por la bisabuelita Carmen, la bicicleta sin pedales de Caetana, y la casa de muñecas de Carmen, regalos que no han tenido descanso desde entonces. Pero no sólo. Mariana y yo todavía estamos recuperándonos del shock de mi Kindle y su máquina de coser. Estábamos tan ahí, que las fotos las sacó todas Candela, así que no hay documento gráfico de nuestro apabullamiento. Nos encantó todo, y mereció la pena el coche abarrotado.
El viaje de vuelta fue rapidísimo, creo que batimos record, unas 8 horas con parada pa cenar y todo. El tiempo genial. Todo cuesta abajo. Llegamos a Lisboa a las 23 h, cuando habíamos salido a las 15 h, pero recordad que en Portugal es una hora menos!!!. Mientras Mariana organizaba las cosas y las niñas, yo descargué todo el coche (3 pisos sin ascensor, para los nuevos en el blog). Todos jugamos un poco con nuestros regalos, y nos fuimos para la cama derrengados. Al día siguiente había escuela, trabajo, etc... Pero, por si no os lo esperábais, os comunico que hicimos poco o nada. En resumen, una gran entrada en el año 2013, que promete ser duro pero bonito.
Hay un episodio del viaje que tengo que describir o quedará olvidado en los anales de nuestra historia, y es demasiado bueno como para desaparecer en el olvido. Entre las cabras de Morente había una que tenía un defecto neural o muscular de nacimiento. El caso es que anda a trompicones, como borracha, no coordina bien las cuatro patas y apenas puede mover la cabeza, porque el cuello lo tiene corto, tenso y ladeado. Mientras el resto de cabras corre y salta por los peñascos como dardos, ésta renquea cuesta arriba y rueda cuesta abajo. Sólo Dios sabe cómo es posible que esté viva. Pero ahí está. Una vez, saliendo de Morente, nos la encontramos en medio de la carretera, muy lejos del redil y del resto de las cabras, con todo un monte por en medio. "Pobre", dijo Mariana. "Tenemos que cogerla y llevarla de vuelta". "No sé, Mariana, me da la impresión de que no va a ser tan fácil atraparla", dije yo. Pero a pesar de todo paramos el coche, y nos bajamos a coger a la cabrita. Cuál es mi sorpresa cuando veo que la pobre cabrita viene renqueando hacia nosotros con paso torpe pero firme, poquito a poco. Cuando casi la tengo a distancia de mis manos, la cabrita frena en seco y se da la vuelta, todo esto a cámara lenta, pero lo suficientemente rápido como para escapar a mi agarre. Yo la sigo, acelerando un poco el paso, pero no mucho para no asustarla, pobre cabrita. Y ella acelera a mi propio ritmo. La rozo con las yemas de los dedos constantemente, pero no consigo alcanzarla. Habéis perseguido alguna vez una gallina? La misma impresión, tú. Está ahí, al alcance de mi mano, es una puta gallina con un cerebro de garbanzo... así que porqué no puedo cogerla? Y no puedes, tú. Así que me dejo de sutilezas y me pongo a correr detrás de ella, directamente y sin calentamientos. Y la puta cabra se lanza a la carrera, se cae, da tres vueltas por el suelo, se pone de pie, sigue corriendo y aún no la pillo, joder. Ahora se encuentra parada, mirándome a unos 2 metros de distancia. Vuelve a acercarse a mí, lentamente y con su andar bebido. Le digo a Mariana que la acorrale por la derecha, porque estamos en cuesta arriba y le va a costar subir. La cabra se pone al alcance de mi mano, pero cuando la alargo rápidamente se da la vuelta, pega un brinco de 2 metros y se pone a correr hacia el monte, lejos de Mariana y de mi, como si nada. Mariana y yo nos miramos atónitos, nos volvemos al coche frustrados e impresionados por la habilidad de la puta cabra tullida, y cuando estamos listos para irnos, miramos por la ventana. La cabra minusválida estaba ya a mitad de monte arriba. Cágate, lorito. Mariana y yo creemos que se lo hace, que se ha montado el rollo de la minusvalía para dar pena o algo. Humillados, los macacos de cerebro pseudosuperior nos fuimos a tomar unas sidras para olvidar nuestra torpeza, aunque esta sea una historia para recordar y representar por décadas, casi sacada de "El arte de la guerra" de Sun Tzu: "Nunca subestimes a tu oponente" o algo así.
Y para terminar con otra nota alegre, y ya que no tenemos muchas fotos de lo relatado, ahí van unas fotos guapas de las niñas y nuestras. Feliz año 2013!!!
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