Hoje eu vi pela primeira vez a Carmen levantar-se sozinha sem apoio. O Fede disse que já a tinha visto, mas eu não!!! Que alegria... que emoção! O meu bebé não pára de crescer. E... Que rápido que crescem... ao mesmo tempo deu-me um aperto no coração!
A um dia de cumprir 11 meses a nossa Carmen não pára!!!
PS: e nos entretanto arranja maneiras de escalar ao móvel da televisão)depende do número de objectos colocado nesse mesmo espaço) para ir roubar o telefone que ela tanto gosta!
quarta-feira, 10 de agosto de 2011
terça-feira, 9 de agosto de 2011
Mi familia y otros animales
No, no soy yo recién levantado por la mañana, creo que cualquiera puede adivinarlo. Pero hay premio para quién sea capaz de señalarme a Carmen en la siguiente foto. Pista: está a dos patas y es morena :). No, leñe, la que está a este lado del cristal, por el amor de Dios.
¿Que qué me pasa? Que hay tantas cosas que contar que no sé ni por donde empezar. Es preciso recapitular y volver atrás un par de meses. El finde del 4 y el 5 de Junio fue intenso, Zoo + housewarming party el sábado, Outjazz el domingo. El finde largo del 10 al 13 jugamos fuera de casa, Madrid, Madrid, Madrid. El finde del 17 y 18 se define por sí mismo: el sábado, playa de mañana, Alvito por la tarde, Fiestas del Barrio por la noche; el domingo, compras veraniegas por la mañana, comida con los padres de Mariana, Outjazz por la tarde. Luego las vacaciones en Zambujeira y un fin de semana de camping en Castelo do Bode. Y entre medias, mucho trabajo, una niña que aprendió a decir mamá y a gatear, la otra que ya no necesita pañales durante el día, más trabajo, los episodios finales de la temporada nosecuantas de Anatomía de Grey, más trabajo, una máquina de coser de los chinos, la fiesta de fin de curso de Caetana y mis primeras crocs. Pero vayamos por partes.
La visita al Zoo fue genial. Era el cumpleaños de Gonzalo, el hijo de unos amigos nuestros, que iba a la misma clase que Caetana. Ya habíamos ido con él al Zoo el año anterior, y le gustó tanto que sus padres decidieron ir de nuevo para celebrar su segundo aniversario. Y ahí nos plantamos los 7, un día entero en el Zoo de Lisboa.
Muchos de los animales más grandes habían tenido crías hacía poco. Los chimpancés, los orangutanes, los tigres. El gorila dominante nos hizo toda una demostración de poder, haciendo sonar su pecho con los puños y cargando hacia los expectadores. Los cachorros de tigre, de unos 5 meses, ya daban miedo de lo grandes que eran. Un chimpancé joven hacía de rabiar a un chimpancé bebé con una cuerda. El juego consistía en colgarse de una soga de grosor marinero y ofrecerle el extremo al bebé para que subiera con él. Cuando el bebé se aproximaba al extremo de la cuerda, el joven se la retiraba. Después de repetir la jugada 4 o 5 veces, el bebé se cansó. Estaba a punto de abandonar, cuando el extremo de la cuerda se acercó más que nunca. ZAS! Se lanzó con rapidez a por el cabo, para toparse con el aire. Y vuelta a empezar. Digno de verse.
Vimos el espectáculo de los delfines, que Carmen disfrutó más que Caetana, para variar. No hemos conseguido que se esté quieta en el sitio a ver a los delfines desde la primera vez que fuimos, no tendría ella ni 10 meses!!!. Sin embargo, el espectáculo de las aves de presa, nos dejó a todos, como siempre, con la boca abierta. Buitres, águilas, halcones y lechuzas volando a ras de público, un armadillo y un par de cacatúas amaestradas, varios papagallos dando vueltas a un circuito aéreo. También dimos de comer a los mandriles, un clásico en nuestras visitas al Zoo. Inciso: a pesar de la prohibición expresa de dar de comer a los animales, ponen bien cerca de la jaula de los mandriles un puesto con cacahuetes. Disculpenme la ilegalidad, pero es que nos provocan!!.
Y, por increíble que parezca, no tenemos nada de esto en vídeo o fotografía. Nos lo pasamos tan bien que prácticamente lo único que grabamos fue el paseo en teleférico, que ya es una tradición de las visitas al Zoo con Gonzalo y familia. Así que montamos un video con las pocas fotos de animales que teníamos y la película del teleférico, y le añadimos fotos inéditas de nuestras visitas al Zoo y al SeaWorld de San Diego, en Noviembre del año pasado. Et voilá!!! Espero que os guste!!!
terça-feira, 2 de agosto de 2011
| Doidoi ou pupa |
Desde que começou a andar e a correr cada vez mais a C., que é um pouco trapalhona está sempre com as pernas em crosta. Ou porque os pés estão a crescer, ou porque os satatos estão grandes, ou porque está uma pedra no meio do caminho, ou mesmo porque não olha para a frente, se distrai e cai.
É assim o aspecto das pernas da minha filha mais velha que só se tranquiliza com um pouco de betadine para curar o doidoi (pupa). ;)
segunda-feira, 1 de agosto de 2011
La cigarra
La cigarra, ese insecto perezoso que prefería tocar el violín a almacenar comida durante el verano. Ese vago que se metía con las laboriosas hormigas, acusándolas de falta de sentido del humor y de no saber aprovechar la mejor época del año. Ese bicho que sirvió durante años de analogía de cualquier persona cuyo prinicpal entretenimiento es rascarse la barriga en el curro. He aquí una foto de un ejemplar de adulto macho, tomada en mi propio instituto.
Uy, me equivoqué de foto. Ahí va una cigarra de las buenas. Es más grande de lo que parece en la foto.
Las únicas cigarras que había visto en mi vida eran las caricaturas de las fábulas infantiles. Como los dibujantes mediocres se suelen copiar unos a otros, en vez de ilustrar a partir de la realidad, y los otros siempre copian a Walter Disney, la imagen de la cigarra es más o menos la misma en todos los cuentos infantiles: un bicho verde con aspecto de saltamontes y un violín en la mano. Como se puede observar, nada parecido con la realidad. Mi primer verano en Lisboa me lo pasé buscando el origen del estruendo que salía de los pinos alrededor de mi lugar de trabajo. Parecían grillos afónicos mezclado con el sonido de un molinillo de café de los antiguos, pero el ruido era tan ensordecedor que aquello sólo podía ser un pájaro o un grillo del tamaño de un pájaro. Ni lo uno ni lo otro: eran cigarras, que son casi del tamaño de un pájaro. Ni más ni menos que cuatro centímetros de máquina de romper oídos. No sé a vosotros, pero a mí me dejó flipado el descubrimiento. Al parecer, los machos adultos son los que hacen el barullo. Pero tienen una buena razón para ello porque, una vez llegan a la madurez, sólo viven un verano. Si será por su famosa vagancia, no lo explica el diccionario, no saba no contesta. Pero la expresión "durar un verano" cobra así una nueva dimensión. Así que los machos cigarra se desgañitan desde el mismo comienzo de la estación, con la intención de atraer a alguna hembra antes de perecer. O sea, que las cigarras que oigo cada verano de camino al curro nunca son las mismas del verano anterior ni del siguiente. Aunque suenen igual a oídos de un inexperto.
Me siento una verdadera cigarra, no tengo un pijo de ganas de currar... Eso sí, qué bien me quedan las gafas, me siento un Dios de la intelectualidad. Creo que voy a hacer caso a Sergio y la siguiente vez voy directamente a por las de pasta :).
Uy, me equivoqué de foto. Ahí va una cigarra de las buenas. Es más grande de lo que parece en la foto.
Las únicas cigarras que había visto en mi vida eran las caricaturas de las fábulas infantiles. Como los dibujantes mediocres se suelen copiar unos a otros, en vez de ilustrar a partir de la realidad, y los otros siempre copian a Walter Disney, la imagen de la cigarra es más o menos la misma en todos los cuentos infantiles: un bicho verde con aspecto de saltamontes y un violín en la mano. Como se puede observar, nada parecido con la realidad. Mi primer verano en Lisboa me lo pasé buscando el origen del estruendo que salía de los pinos alrededor de mi lugar de trabajo. Parecían grillos afónicos mezclado con el sonido de un molinillo de café de los antiguos, pero el ruido era tan ensordecedor que aquello sólo podía ser un pájaro o un grillo del tamaño de un pájaro. Ni lo uno ni lo otro: eran cigarras, que son casi del tamaño de un pájaro. Ni más ni menos que cuatro centímetros de máquina de romper oídos. No sé a vosotros, pero a mí me dejó flipado el descubrimiento. Al parecer, los machos adultos son los que hacen el barullo. Pero tienen una buena razón para ello porque, una vez llegan a la madurez, sólo viven un verano. Si será por su famosa vagancia, no lo explica el diccionario, no saba no contesta. Pero la expresión "durar un verano" cobra así una nueva dimensión. Así que los machos cigarra se desgañitan desde el mismo comienzo de la estación, con la intención de atraer a alguna hembra antes de perecer. O sea, que las cigarras que oigo cada verano de camino al curro nunca son las mismas del verano anterior ni del siguiente. Aunque suenen igual a oídos de un inexperto.
Me siento una verdadera cigarra, no tengo un pijo de ganas de currar... Eso sí, qué bien me quedan las gafas, me siento un Dios de la intelectualidad. Creo que voy a hacer caso a Sergio y la siguiente vez voy directamente a por las de pasta :).
Subscrever:
Mensagens (Atom)

