sexta-feira, 10 de maio de 2013

Pizza toujours

Hace un tiempo fuimos a un concierto para niños, la pieza se llama el carnaval de los animales. Yo recordaba esta pieza con cariño, nos la pusieron al menos una vez al año en todas las clases de música desde el colegio hasta el instituto. El concierto cerraba una actividad musical en la que los niños hacían caretas de animales en un taller de manualidades un fin de semana, los grababan con las caretas puestas haciendo el animal, y los videos se proyectaban durante el concierto. Pues decir que fue un puto coñazo es un eufemismo. Hablaban mucho y tocaban poco. Las caretas daban pánico, y no estoy hablando figurativamente. Las caretas estaban bien ejecutadas por los niños. Es sólo que ni siquiera parecían animales. Los vídeos eran nefastos. Mezclaban los videos de los niños disfrazados con unos dibujos superpuestos muy malos. Imagina que ponen un Mickey Mouse mal dibujado a balancearse por toda la pantalla. En movimiento, pero inanimado. Probablemente el presupuesto era nefasto, pero me atrevo a decir que yo lo hubiera hecho mejor. Las niñas se aburrieron tanto que no paraban de moverse. Estamos hablando de niñas que son capaces de estar atentas y más o menos calladas en un concierto de Beethoven de 45 minutos, como al que fuimos hace un par de findes y que fue precioso. En fin, lo mejor del concierto, las caras de desconcierto de las niñas:



Poco después, quedamos con Caterina, una amiga de Mariana de toda la vida, en una pizzería donde las niñas podían hacer pizza!!! Nos llevamos hasta un título de pizzeras del reino. La chica que enseñaba a hacer pizzas era un poco borde... pero creo que yo también lo sería si tuviera que lidiar con bestias pardas armadas en cocineras para vivir, así que sin rencor. Además, el fiasco del concierto estaba aún fresco en mi memoria y encontré su mediocridad medio-baja más que aceptable. Creo que las niñas también, porque se lo pasaron bomba :).

Es posible que Caetana tenga siempre la misma cara de alucinada cuando se la pide que mire para la cámara.

No os equivoquéis con la cara de Carmen, no es de simpatía. La chica que les enseñaba a hacer pizzas era una micromanager, y no hay cosa que más le joda a Carmen que que la pongan límites.






Mariana, Caterina y Maria Rita

Mariana escuchando atentamente

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