sexta-feira, 5 de abril de 2013

Huevos de Pascua y garrapatas para todos

Prometo ser breve esta vez. Este post es sólo para no perder el hilo, como nos está sucediendo con el segundo post de carnaval. Y para no perder la oportunidad de enseñar al mundo lo buenas que son las fotografías de mis cuñados :).

Pues este finde pasado nos mudamos de casa, de una vez por todas. Madre, qué cantidad de tralla. Hemos cargado coches y coches de cajas, más la mudanza de los muebles, que la encargamos. Tres pisos sin ascensor para abajo, otros tres pisos sin ascensor para arriba. Y del piso al trastero. Y luego del piso al bajo, porque no nos cabía todo. Empaqueta, desempaqueta. La cabrona de la antigua inquilina nos arrancó todos los enchufes e interruptores. Monta enchufes. Se funden los plomos. No era un enchufe, era un interruptor. Monta interruptores. En fin, que tenemos estrés post-traumático. Cada vez que veo una escalera, me tiemblan las piernas, y tengo que hacer una pausa para recordarme que la escalera es mi amiga. Me niego a cargar nada que pese más de 200 gramos. Mis manos tienen fiebre, están permanentemente calientes, y el anillo de casado no me cabe de lo inflamados que tengo los dedos. No estoy exagerando, me duele todo (aunque ya estoy mejor que el lunes, claro).

Como nos gusta meternos en embolados, este mismo finde celebramos la Pascua en casa de los tíos de Mariana, en Melides, un pueblo costero a hora y media de Lisboa hacia el sur. La cita  fue muy similar a la de años pasados, y el resultado igualmente satisfactorio. De esas rutinas que apetecen. Nos olvidamos de que estábamos de mudanza. El tiempo fue bueno, la comida estupenda, el vino apoteósico, y la siesta que me pegué... no tuvo precio. Las niñas, desatadas, se lo pasaron bomba. Pintaron huevos de Pascua, se columpiaron, jugaron a las casitas, fueron llevadas en carretilla y, como no podía ser de otra manera, fueron a la búsqueda de los huevos de chocolate. Se pusieron moradas. Y esta vez tenemos unas fotos magníficas para atestiguarlo. Muchas gracias a Madalena y Filipe por su maravillosa aportación gráfica!!!








Los primos. Zezinho, Carmen, Caetana, Laura y Tomé.



Carmen enseñando sus trofeos.
Caetana enseñando sus trofeos.
 




En la carretilla. Me quejaba de cargar cajas, pero estos no son ligeritos. Me dejé la espalda en Melides :).

Las abuelas también se lo pasaron bomba. De izda. a dcha., la tía Luisa, la abuela Joana y la tía Elena.
Cuando volvimos a casa, bajando del coche, va Caetana y me dice: "Papá, quieres ver el grano que me ha salido en el cuello?". La miré perezoso, y estuve a punto de pasar del tema, pero algo me hizo buscarlo. Era de noche, así que le dije a Caetana que me indicara dónde estaba. Ella tampoco lo encontraba. Y entonces lo encontró. Era una cosa negra, redonda y plana que colgaba del cuello, unida a él sólo por un puntito. Pensé que era un resto de chocolate reseco, para que os hagáis una idea del aspecto. Pero no salía fácilmente, así que la cabeza me hizo clic. Y si era una garrapata? La dejé donde estaba y le dije a Mariana que le echara un vistazo cuando llegara a casa, con más luz. Yo me tenía que ir a cargar y descargar cajas, vuelta a la triste realidad del aspirante a herniado. Cuando volví, Mariana había sacado y quemado la garrapata, que había intentado huir a toda velocidad una vez liberada del cuello. Cuando se lo contamos a la familia por teléfono, aquella misma noche, resulta que Laura y Jean-Marc también se habían llevado sendas garrapatas como recuerdo. Los que nos libramos nos estuvimos rascando y mirando durante días. Pero de todo esto no tenemos fotos. Otra vez será :).

1 comentário:

  1. Qué guapas y qué mayores están las niñas, chicos! Un fuerte abrazo

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