No, no soy yo recién levantado por la mañana, creo que cualquiera puede adivinarlo. Pero hay premio para quién sea capaz de señalarme a Carmen en la siguiente foto. Pista: está a dos patas y es morena :). No, leñe, la que está a este lado del cristal, por el amor de Dios.
¿Que qué me pasa? Que hay tantas cosas que contar que no sé ni por donde empezar. Es preciso recapitular y volver atrás un par de meses. El finde del 4 y el 5 de Junio fue intenso, Zoo + housewarming party el sábado, Outjazz el domingo. El finde largo del 10 al 13 jugamos fuera de casa, Madrid, Madrid, Madrid. El finde del 17 y 18 se define por sí mismo: el sábado, playa de mañana, Alvito por la tarde, Fiestas del Barrio por la noche; el domingo, compras veraniegas por la mañana, comida con los padres de Mariana, Outjazz por la tarde. Luego las vacaciones en Zambujeira y un fin de semana de camping en Castelo do Bode. Y entre medias, mucho trabajo, una niña que aprendió a decir mamá y a gatear, la otra que ya no necesita pañales durante el día, más trabajo, los episodios finales de la temporada nosecuantas de Anatomía de Grey, más trabajo, una máquina de coser de los chinos, la fiesta de fin de curso de Caetana y mis primeras crocs. Pero vayamos por partes.
La visita al Zoo fue genial. Era el cumpleaños de Gonzalo, el hijo de unos amigos nuestros, que iba a la misma clase que Caetana. Ya habíamos ido con él al Zoo el año anterior, y le gustó tanto que sus padres decidieron ir de nuevo para celebrar su segundo aniversario. Y ahí nos plantamos los 7, un día entero en el Zoo de Lisboa.
Muchos de los animales más grandes habían tenido crías hacía poco. Los chimpancés, los orangutanes, los tigres. El gorila dominante nos hizo toda una demostración de poder, haciendo sonar su pecho con los puños y cargando hacia los expectadores. Los cachorros de tigre, de unos 5 meses, ya daban miedo de lo grandes que eran. Un chimpancé joven hacía de rabiar a un chimpancé bebé con una cuerda. El juego consistía en colgarse de una soga de grosor marinero y ofrecerle el extremo al bebé para que subiera con él. Cuando el bebé se aproximaba al extremo de la cuerda, el joven se la retiraba. Después de repetir la jugada 4 o 5 veces, el bebé se cansó. Estaba a punto de abandonar, cuando el extremo de la cuerda se acercó más que nunca. ZAS! Se lanzó con rapidez a por el cabo, para toparse con el aire. Y vuelta a empezar. Digno de verse.
Vimos el espectáculo de los delfines, que Carmen disfrutó más que Caetana, para variar. No hemos conseguido que se esté quieta en el sitio a ver a los delfines desde la primera vez que fuimos, no tendría ella ni 10 meses!!!. Sin embargo, el espectáculo de las aves de presa, nos dejó a todos, como siempre, con la boca abierta. Buitres, águilas, halcones y lechuzas volando a ras de público, un armadillo y un par de cacatúas amaestradas, varios papagallos dando vueltas a un circuito aéreo. También dimos de comer a los mandriles, un clásico en nuestras visitas al Zoo. Inciso: a pesar de la prohibición expresa de dar de comer a los animales, ponen bien cerca de la jaula de los mandriles un puesto con cacahuetes. Disculpenme la ilegalidad, pero es que nos provocan!!.
Y, por increíble que parezca, no tenemos nada de esto en vídeo o fotografía. Nos lo pasamos tan bien que prácticamente lo único que grabamos fue el paseo en teleférico, que ya es una tradición de las visitas al Zoo con Gonzalo y familia. Así que montamos un video con las pocas fotos de animales que teníamos y la película del teleférico, y le añadimos fotos inéditas de nuestras visitas al Zoo y al SeaWorld de San Diego, en Noviembre del año pasado. Et voilá!!! Espero que os guste!!!
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