terça-feira, 25 de setembro de 2012
La Orquesta Sinfónica de Lisboa a domicilio
El otro día volví de Asturias a Lisboa, y Mariana y las niñas me vinieron a recoger. Qué alegría!!! No siempre pueden, el avión llega a las 5 de la tarde y corta el trabajo a Mariana, y parte de las actividades escolares a las niñas. Pero aquel día era domingo, así que se presentaron en el aeropuerto de Lisboa casi por sorpresa (me llegó el mensaje cuando bajé del avión). Las niñas, supercariñosas como siempre, vinieron a darme un abrazo muy fuerte y un beso, me hablaron apresuradamente y cortándose la una a la otra durante aproximadamente 1 minuto, y se fueron a jugar con los coches esos de meter moneda. Ante tamaña indiferencia, me negué a darles las golosinas que les habían mandado abuelos y tíos. Que quede constancia de mi extraordinaria madurez intelectual.
Para hacer el momento aún más encantador, resulta que aquel día la Orquesta Sinfónica de Lisboa estaba dando un concierto gratuito y a pie de público en el interior del aeropuerto. Los músicos estaban entonando los instrumentos y charlando animadamente en uno de los pasillos, antes de sentarse y ponerse manos a la obra. Así que nos acercamos con las niñas e interactuamos con los nativos, como se suele decir. Aprovechamos para enseñarles en vivo los múltiples instrumentos, que conocían de los cuentos de Teo y otras historias, pero que creo que nunca habían visto al natural. Los músicos fueron encantadores, y nos sacaron algunas fotos con las niñas y los músicos. Poco después, subieron al minipalco y tocaron como los ángeles. Es increible como suena una buena orquesta, lo limpios que son los sonidos de los instrumentos clásicos por separado y aún más en conjunto. Lo increíble que debía ser oir sonidos tan limpios en épocas en las que no existía el dolby surround, los amplificadores, los micrófonos, los altavoces. Y en las que nada era realmente limpio ni aséptico. No hace tanto de eso, la verdad. No pude evitar retroceder un siglo o dos en mi mente, mientras las niñas bailaban al son de una pieza de Vivaldi o de Bach, del autor no me acuerdo, la verdad. Cuando las niñas se empezaron a acercar peligrosamente a las cámaras y a la orquesta, un par de piezas maravillosas más tarde, nos fuimos para el hogar, dulce hogar.
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me encanta!
ResponderEliminarOs van a salir unas niñas superlistas. Mil besos!!!
Que momento maravilhoso... Concerto (quase) privado! E a atenção delas... é delicioso! a Caetana o ano passado assistiu a um Ensemble lá na escola, mas para a Carmen foi uma estreia! :-) Que sorte!
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