
Como había comentado anteriormente, este finde nos fuimos de congreso a Coimbra, con las niñas a hombros. La idea original era turnarnos. Yo iría a las charlas de neurociencias y Mariana a todas las demás. Yo además tenía que dar una de las charlas, y Mariana presentaba un póster. Por azares de la vida, esta distribución nos daba alrededor del 50 % de tiempo de charlas y pósters para cada uno. El que no tuviera charla se quedaba con las niñas, y todos contentos. Un plan perfecto.
El congreso tenía dos localizaciones, una en un nuevo complejo científico en Cantanhede “a las afueras de Coimbra”; la otra en la Facultad de Medicina de la Universidad de Coimbra. Salimos de Lisboa con las niñas y Pedro, el estudiante de Mariana, a las 10 de la mañana. Esto, ahí donde lo ven, fue un reto por sí mismo, pero estuvimos a la altura. También instauramos un record en la ocupación de un skoda Fabia familiar con dos sillas de niño. Tres adultos y dos niños son multitud. Creo que mi cadera nunca había sudado tanto, no sabía ni que podía hacerlo, y estoy casi seguro de que Pedro aún huele mi desodorante.
La idea era llegar a la charla inaugural a las 12. A las 12 estábamos dando de comer a las niñas en una estación de servicio. A la una y media o así estábamos haciendo el check-in en el hotel. Teníamos esperanza de llegar a la única charla a la que yo quería asistir ese día, a las 14:30. Pero las niñas tenían que echar la siesta, así que me quedé con ellas mientras Mariana llevaba a Pedro al congreso. “A las afuera de Coimbra” significaba a unos 30 minutos, sabiendo el camino: Cantanhede queda tan cerca de Porto como de Coimbra… Llegaron tarde a la charla, y Mariana estaba harta, así que se volvió al hotel. Eran las 5 de la tarde cuando las niñas despertaron. Nos habíamos perdido el primer día del congreso, y no teníamos nada mejor que hacer, así que hicimos turismo.
El Portugal de los Pequeñitos es un resumen de la historia y costumbres de Portugal y sus colonias, para niños. A la entrada hay una serie de museos de historia de las colonias. Angola, Mozambique, India, Macau, Timor, Brasil. Las provincias portuguesas no continentales, Madeira y Azores, también tienen su esquina. Por lo poco que vimos de los museos, las exposiciones son todas en miniatura. Sillitas, mesitas, botellas de licor enanas con las etiquetas originales, cestas tradicionales a escala, facsímiles de los trajes tradicionales portugueses. A continuación, un gigantesco mapa de las rutas comerciales portuguesas de los tiempos del descubrimiento de América (ver foto arriba) separa la parte aburrida de la verdadera razón de ser del Portugal de los pequeñitos: las casitas tradicionales portuguesas. Las casas estaban vacías, o casi, pero fueron suficiente para pasar un buen rato. Apenas unas puertitas, unas escaleras y unas ventanitas por las cuales los niños pueden pasar, subir, bajar, asomarse. Balconitos que apenas dejan pasar una niña del tamaño de Caetana son la locura. Caetana subió y bajó y se escondió en todas y cada una de las casas.
A lo largo del camino, también se pueden observar los monumentos más característicos de Portugal, en versión infantil. Una pena que no se pudiera entrar en la mayor parte de ellos. Una excepción fue esta arcada.
De esta visita, lo único un poco triste fue el precio [18 euros por los dos adultos, y gracias a Dios que las niñas eran menores de 3 años] y lo desolado del espacio. Los ríos no tenían agua corriente, algunos ni agua. El molino tradicional tenía la piedra totalmente parada. Algunos caminos misteriosos y provocativos estaban cerrados al público. Había 5 niños más 10 padres en total. Lo que hubiera dado de sí el parque si estuviera lleno de niños!!!.
Mariana me ha amenazado con el divorcio si sigo publicando estos posts tan largos. Así que este es el último :). A partir de aquí, hablo del resto del viaje, y lo intercalo con fotos guapas al azar, no relacionadas con el texto. Si quieres leer, lee; si no, disfruta de las fotos. Por ejemplo, de esta:
Al día siguiente nos levantamos con el tiempo justo y nos dirigimos a la Facultad de Medicina, que estaba en lo alto de una colina, a la que se accedía por una rampa de adoquines, con tráfico rodado denso y una pendiente del 12%... o eso me pareció. Subimos con dos coj****, dos ovarios, el carrito de gemelos y las niñas, el computador, el paraguas por si llovía, los abrigos, la pelota de Caetana, y el pen drive con mi charla colgado del cuello. Cuando llegamos a la cima y vimos la Facultad, respiramos hondo, hicimos estiramientos, nos secamos el sudor y preguntamos al segurata sobre el congreso. “Congreso? Aquí no hay ningún congreso. Déjame llamar… Ah, es en la facultad del campus número 3”. Había otro campus. HABÍA OTRO CAMPUS!!!. Bajamos la p*** cuesta adoquinada, pasando del tráfico y del paisaje, que era guapísimo y no tenía la culpa de nada. Llegamos al hotel, agarramos el coche y nos fuimos al Campus número 3, que también estaba a las afueras de la ciudad, pero un poco más cerca. El congreso estaba retrasado 2 horas, así que llegamos bien para la 2ª charla. Nuestro carrito de gemelos fue la sensación, y Caetana y Carmen el centro de atención de las organizadoras del congreso :). Decidimos mantener en secreto nuestro Tourmalet mañanero. Ahí va el Río Mondego, que es el río exclusivamente portugués más grande de Portugal, y que atraviesa Coimbra de cabo a rabo.
Como Mariana quería ver mi charla, dejamos a las niñas fuera con uno de los del laboratorio de Mariana. Comencé y terminé nervioso, en ocasiones hasta balbuceé. Un poco desastre, pero cumplí como un campeón. En un momento dado durante mi charla, Carmen se puso a llorar. Sólo la oyó Mariana, que estaba al lado de la puerta. Pero cuando abrió la puerta para ver qué pasaba, el vozarrón de mi querida hija menor se oyó por toda la sala. Trastabillé, balbuceé y me reí, todo en el mismo gesto, ante la incomprensión del público. Cuando, tratando de recomponerme, expliqué que aquella era mi hija, el público se partió de la risa. Yo debería hacer stand-up comedy en vez de ciencia. En otro orden de cosas totalmente independiente: Caetana mide casi 90 centímetros ya.
El congreso continuó con algunas charlas interesantes, pero pocas de neurociencias aquella tarde, así que me fui al hotel para que las niñas echaran la siesta. Cuando volví al congreso, cayó el cielo sobre nuestras cabezas. En los 20 metros que separaban mi coche del edificio del congreso, me empapé yo, mi ego, mi superego y mi alter ego. En un sacrificio histórico, conseguí que Carmen no se mojara en el proceso. Estos días me he imaginado aquel momento en cámara ultralenta, como aquella escena de “Platoon” en la que se cargan a Daniel Dafoe en medio de la jungla y él se cae de rodillas con los brazos estirados hacia el helicóptero donde va el malo. La otra imagen que se me viene a la cabeza son los pit stops de la fórmula uno. Monté el carrito de gemelos, le puse el plástico por encima, metí a Carmen dentro, y le abroché el amarre en tiempo record. A Caetana la dejé en el coche dormida, hasta que Mariana y yo decidiéramos si quedarnos para el resto de charlas o no. Decidimos que en mi estado era mejor marcharnos de vuelta al hotel. Como ya estaba empapado, fui hasta el coche a por el paraguas, volví, recogí a Mariana y la llevé -sólo semiseca- hasta el coche. Ahí fue donde se quitó los pantalones.
Sexy como estaba, las niñas no nos dejaron quitarnos más ropa, y la tarde la pasamos entre el cuarto y el vestíbulo del hotel. Pensábamos volver al congreso más tarde, porque Mariana tenía que presentar su póster… pero el temporal barrió literalmente los pósters de la sala de exposiciones, que estaba inteligentemente cubierta de la lluvia pero expuesta a las corrientes de aire. El otro detalle de inteligencia extrema de los organizadores fue que la sala en cuestión carecía de iluminación, y a partir de las 5 de la tarde ahí sólo eran capaces de leer algo los gatos, los búhos y los mapaches, si los hubiera o hubiese. La presentación de pósters se postergó al día siguiente.
Al día siguiente nos levantamos perezosamente. Nos vestimos, nos duchamos, desayunamos y nos dispusimos a salir del hotel. Y se fue la luz. Apagón general en Coimbra. Los ascensores parados, la puerta del garaje del hotel inutilizada, los cuartos bloqueados. Atrapados en el hotel indefinidamente, y la máquina de café no funcionaba. Pudimos hacer el check-out sólo porque los lectores de tarjetas van vía telefónica, pero las cuentas nos las tuvieron que hacer a mano, y confiar que no les estuviéramos timando... una hora más tarde, salimos del hotel gracias a la intervención divina de una serie de técnicos, y nos dirigimos al congreso con pocas ganas de ciencia y muchas de llegar a casa. Las charlas fueron muy buenas, lo cual nos animó bastante. En la última, las niñas se quedaron con algunas de chicas de la organización. Cuando salimos, una hora más tarde, esto fue lo que nos encontramos. Benditas organizadoras.
Y así termina mi último post largo :). Muchísimos abrazos y besos para todos!
Pues a pesar de las amenazas de divorcio, yo te sigo animando fervorosamente... ¿o era fervientemente?... bueno, no sé, el caso es que te animo efusivamente a que éste no sea tu último post largo. ¡Sublime! <- esto de "sublime" significa "cojonudo" en lengua más llana... o eso me han dicho.
ResponderEliminarNo sé yo si lo del stand-up comedy fructificará en un futuro, pero si te lanzas a ello no dudes en avisarme que yo me siento en primera fila. Leyendo tu post casi se me sale la coca-cola a borbotones por la nariz, de las carcajadas contenidas.
Ah, el dibujo de los cuatro es divertidísimo.
Y al grito de "QUEREMOS MÁS!!", se despide un admirador, seguidor y fan incondicional de vuestro blog.
bueno chicos...cosas que pasan....no es lo mismo pero a mi me toco leer el DEA con Arturin con tan solo 17 dias y dejarlo en la sala de al laod tambien.....mietras me hacian preguntas se puso a llorar, aun tenia leche, estaba con la shormonas como una maraca....y se que es un tramite a pasar y fue comprendido peroen fin...que siempre berrean en ese momento...como cuando el camion de la basura pasa en el momento mas interesante de la peli por la noche..jajajaja
ResponderEliminarestan preciosisisisisismas que os voy a decir. Cae es igual que mama y Carmen es muy herrera!!!!
un beso para los 4 familia.
este verano nos escapamos a portugal asi que esperamos veros!!!!
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ResponderEliminarEn realidad quería editarlo, en fin, que decía que tengo me he reído mucho con el post, yo también soy fan de tus ladrillos Fede!!
ResponderEliminarLas niñas preciosísimas y muy grandes
Definitivamente se um dia não tiver emprego na área das Ciências, com certeza terá sucesso na Comédia! Só de ler a descrição desta grande aventura, fui às lágrimas de tanto rir... Mas que fim-de-semana alucinante! E que grande coragem levarem as duas miúdas para o Congresso!!! ;-)
ResponderEliminarNuma próxima vez eu e a Mariana ficamos com elas... todo o fim-de-semana! ;-)
Adorei as fotos que tiraram no Portugal dos Pequenitos, mas fiquei em choque por ser tão caro e não ter as melhores condições! Que pena!
Os posts grandes não fazem mal algum... quando ainda por cima nos fazem rir!!!
Um grande beijinho!!!