No conservo recuerdos del momento en que comencé a decirles a mis padres que no me ayudaran, que me bastaba y me sobraba yo solito para hacerlo todo. Recuerdo hacerlo durante la adolescencia, especialmente después de haber leído algún libro de psicología malejo sobre la necesidad de reafirmación del yo frente a las figuras paterna y materna. Siempre fui un empollón :). Si alguien me hubiera preguntado antes de tener a Caetana, hubiera dicho que yo siempre hice lo que mis padres me dijeron, ni más, ni menos. Obviamente, no pudo ser así.
Ya nos había avisado Akira, cuando aún vivíamos en San Diego. Su hijo Sei, un japonés en miniatura tan guapo como sus padres, no tenía ni 2 años. Era un poco gordito y su coordinación aún mejoraría mucho en los años por venir. Pero eso no le impidió intentar subirse al banco en el que acababan de sentarse sus padres, cuyo asiento estaba a la altura de la nuez que aún tardaría al menos 10 años en aparecer. Puso las manos y el pecho en el borde del asiento, inclinó la cabeza para adelante, y levantó la pierna derecha a la altura de la cadera. Apoyó la pierna en el aire e impulsó su cuerpo hacia arriba sin resultado alguno. Cuando Akira fue a ayudarle, el niño le apartó la mano y, con la cara de indignación más genuina, le dijo en japonés: "No, papá, yo puedo sólo!!". Akira aguantó la risa y le dejó hacer. Después de 4 intentos fallidos, sin decir nada, le empujó discretamente por el culo, de forma que la pierna derecha alcanzó milagrosamente el borde del banco. Sei, con un apoyo real, aupó medio cuerpo encima del banco y se sentó después de una maniobra exasperantemente aparatosa. Como la primera vez que aparcas un coche. Sei se sentó muy digno sin dar por existente el empujón, y Akira no se lo recordó porque no había necesidad. Después de contemplar el paisaje durante menos de un minuto, Sei se bajó del banco y se fue a hacer de niño al prado que había entre el banco y la playa. Akira nos contaba divertido la anécdota, con un deje de orgullo paterno en su voz.
Recordé ese momento la primera vez que Caetana me gritó "Caetana sabe!", hace ya unos meses. Le siguieron "Caetana consigue!", "Caetana hace!", "Papá no sabe!", "Papá no [ponga cualquier verbo en tercera persona del singular]!!". Mariana también se lleva su parte, Caetana no discrimina por razones de sexo, raza o religión. Caetana decide que puede subir o bajar 3 pisos solita, sin ayuda de ascensor o figura paterna alguna; que puede ponerse y atarse los zapatos; que puede subirse a la cama de los padres; que puede subirse y bajarse de la silla del coche; que puede cantar sola porque ya se sabe la letra; que no necesita ayuda para llevar 4 kilos de patatas, 4 cebollas, 1 kilo de zanahorias y 2 nabos en una bolsa de plástico cochambrosa; ...
...que los padres no saben ponerle los pañales. Se lo crean o no, algunas veces hasta lo consigue. Maldita canija autosuficiente!!!
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| Fase I: acertar con el culo en el centro del pañal |
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| Fase I conseguida!! |
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| Fase II: Despegar pegatina trasera izquierda y pegarla en el la zona delantera izquierda |
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| Fase III: Despegar pegatina trasera derecha y pegarla en el la zona delantera derecha |
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| Fase IV: Apretar y reajustar. |
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| Fase V: Confirmar resistencia del montaje por delante |
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| Fase VI: Confirmar resistencia del montaje por detrás |
Esto sí que es autosuficiencia! jajaja
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